14 años y un nuevo renacer

Publicar este sitio web para nosotras es florecer, abrir por fin los pétalos para que se puedan ver.

Nos transformamos en una Fundación para darle forma a algo que  siempre estuvo flotando en el aire entre nosotras: no podíamos ser una empresa más dentro del sistema económico en el que vivimos.

Nacimos creando productos  de uso duradero como una alternativa a los descartables que se utilizan habitualmente. La industria logró  hacernos creer que menstruar era sinónimo de usar descartables.

Lo primero que “descubrimos” nosotras, en el sentido de hacerlo consciente y experimentarlo, fue que ese consumo que teníamos naturalizado desde niñas, desde la primera toallita descartable, no era imprescindible. Que resolverlo de otras formas nos ubicaba en un lugar mucho mejor: el lugar de personas que decidimos, más allá de las campañas publicitarias, cómo resolver nuestras necesidades pensando en lo mejor para nuestro cuerpo y para nuestro entorno.

Nos pusimos a producir toallitas de tela para compartir esta idea, y vimos que era nadar contra la corriente. En el mundo de los negocios, es más astuto producir algo que se requiera todo el tiempo, como los descartables, que después de un sólo uso los volvés a necesitar.

¿Cómo iba a funcionar un producto que, además de tener un público muy acotado, precisa que todo el tiempo se sigan sumando  adeptas porque dura mil años?

Pero la motivación por compartir un modo de menstruar que nos devolvía el protagonismo sobre nuestra propia vida era más fuerte, y seguimos produciendo toallitas de tela, desarrollando cada vez más conciencia en la producción: se podían teñir las telas con plantas para que los colores no fueran tóxicos, usar materiales hechos en nuestro país, estampar de forma manual nuestros propios dibujos, generando trabajo para mujeres en cada punto del proceso. Y todo eso lo fuimos haciendo.

Cuando nos dimos cuenta, las toallitas llevaban muchísima mano de obra, generaba un impacto en las familias de las compañeras que jamás hubiéramos imaginado, pero el público era el mismo y la concientización sobre el uso de productos sustentables era lenta porque estaba sólo a cargo nuestro (nosotras y las pocas productoras en otros lugares que hacíamos, cada una, pequeñas campañas de difusión).

 

Era fácil darse cuenta de que no era un buen negocio. Pero insistimos.

 

Nuestra comunidad crecía, y se sumó el acceso a las copas menstruales. Que hoy en día están cooptadas por multinacionales que, aunque saben que no van a ganar mucho dinero con eso, pueden ganarlo ellos solos, dejando atrás a las mujeres que comenzaron y sostuvieron, mientras les fue posible, un negocio a contramano del capitalismo.

El sistema capitalista colapsa porque sus valores son autodestructivos. Se maneja como si los recursos fueran infinitos, como si pudiera producir siempre en la misma medida sin tener en cuenta el entorno. Es un sistema que maneja su 4×4 en dirección al mar, confiando en la potencia de su máquina,  aunque es evidente que no es un vehículo para el agua.

 

Nosotras deseamos que todas las mujeres y todas las niñas puedan menstruar sin mancharse, sin importar el presupuesto que tengan para eso. Y esto nos hace volver a chocar de frente con la realidad: si producimos de forma particular, como una empresa, el negocio debe ser rentable, y no lo harán rentable quienes no puedan pagarlo.

Primero, tenemos que sincerarnos: no tenemos las mismas motivaciones que cualquier empresa capitalista. El deseo de que las niñas crezcan con ideas más amorosas sobre su ciclicidad es más fuerte que el de ganar dinero. 

Tras 10 años de crear productos de tela, y después ediciones que propicien la autonomía y la salud, pero también el encuentro y las redes en los modos de producir, tiempo en el que además surgieron organizaciones ecofeministas territoriales que empezaron a formar parte de nuestro cuerpo organizacional, decidimos constituirnos como Fundación.

Todo lo que hacemos busca promover el mejoramiento de la sociedad: educar, concientizar, informar, promover una economía sustentable, basada en el respeto a todos los seres y elementos, buscando que vivamos mejor juntxs, erradicar la violencia y la desigualdad, promoviendo el desarrollo de cada une en sus potencialidades.

Para sostenernos, confiamos en nuestra comunidad. Sabemos que crecimos gracias a las que se sumaron de alguna forma y que nada de lo que somos sería posible sin cada una.

Será así también el futuro. Están todas invitadas a sumarse a esta ronda.